sábado, 24 de junio de 2017

Inaugurando otra lista más

Paseando por el campus antes de comer para hacer hambre, y mientras pensaba en que el sol templado del mediodía era como el que solemos tener por Navidad en Orense, por redondear la analogía, me encontré con esta preciosidad asoleándose sobre una barandilla:

Un geco enano del Cabo Lygodactylus capensis: primera especie de la que espero sea una larga lista de herpetos vistos en Sudáfrica... ¡Qué bien, qué contento me puso! Y decía antes lo de la "analogía" porque me recordó precisamente a las salamanquesas orensanas que tan absurdamente asocio con el árbol y el Belén. Además, y al igual que las salamanquesas, estos tampoco son nativos de Bloemfontein, sino que (como el geco doméstico, que también hay aquí y que espero más pronto que tarde) llegaron en algún momento de más al norte, merced al tráfico de mercancías, a esta y a las demás principales ciudades sudafricanas... es pues una especie introducida, sí... pero tampoco me voy a quejar, ¡con lo bien que se portó!

viernes, 23 de junio de 2017

Mes-abe a poco

¿No echasteis ayer en falta alguna cancioncilla? ¿No? Se ve que tampoco yo: al menos este primer mesversario me ha pillado poco melancólico; y de hecho es hoy cuando me he acordado de que ayer era 22. Que no es que no eche de menos, que sí os echo, mucho... pero no demasiado; y eso supongo que es una mejora con respecto a Dijon. Puestos a buscar "culpables" inocuos, vamos a seguir echándole la culpa al sol: a que no ha habido día en que no lo haya visto brillando y calentando, a pesar de que ahora por las noches hace un frío helador. Al sol y a los pájaros, venga: a que mi exigua lista de apenas una treintena de especies vistas en Sudáfrica se compone en gran medida de especies nuevas.
Echando ahora la vista atrás, se me ha pasado volando este mes, la verdad, supongo que he estado bastante entretenido todos los días: con el trabajo, que ya desde el principio Mdu se encargó de cargarme de cosas, y con la organización en general de mi vida, que por una parte fue al principio muy rápida (papeleo, banco, móvil... esas cosas) y por otra aún me está dando muchos quehaceres en lo principal: que es irme de esta residencia desde donde os escribo a un alojamiento ya definitivo (spoiler: la cuenta atrás está ya en marcha...); y (tal vez) hacerme con un coche que me lleve a pajarear y a comprar, y no tener que contentarme con los paseos por el campus para lo primero, y con andar dando la lata a la gente para lo segundo. A ver el siguiente mes, cómo me pilla...

miércoles, 21 de junio de 2017

Jaywalking

 Una palabra que he aprendido hace poco y que me ha gustado mucho: jaywalking. Básicamente, pasear y cruzar las carreteras por donde no se debe. A pesar de la etimología sugerida por la Wikipedia, yo prefiero pensar en que el jay- le viene, literalmente, de jay = nombre genérico de muchos tipos de arrendajo, en inglés; por esa costumbre tan de córvido de pasearse por los arcenes de las carreteras, atentos a ver qué cae...
Aunque en Sudáfrica también hay varios tipos de cuervo y corneja, todavía no ha caído ninguno en mi lista; se ve que no les gusta mucho el ambiente de esta ciudad. Sobran sin embargo jaywalkers por todas partes, que más veces que una acaban formando parte del asfalto... respetar las normas de circulación no parece estar entre las prioridades de esta gente. Incluso yo he de confesar que normalmente voy jay"running" cuando salgo a correr por las tardes, aunque dentro del campus el tráfico está muy controlado...

... hasta esta semana, que se nos ha llenado esto de gente: estamos de graduaciones, el campus se ha llenado de graduandos vestidos "a la americana", con las togas negras ondeando al viento cual alas de corneja, y parientes y amigos aparcan y circulan un poco por doquier. Es curioso: ahí arriba también estáis de graduaciones, pero claro, aquí estamos aún a mitad del curso... en fin, primer día de invierno. A partir de mañana, a arañar minutos de luz de vuelta...

martes, 20 de junio de 2017

De lo más típico...

 ¡Qué gracia! He tenido que venirme a la otra punta del mundo para enterarme de que "en España" tenemos una tradición centenaria de la que jamás había oído hablar...

La "noticia", apenas la foto y un breve comentario, adornaba con un poco de colorido las páginas del periódico. Ni con la sinecdoque más forzada podría considerarse que Castrillo de Murcia representa a España entera, pero con esa idea se quedarán los pobres sudafricanos... espero inventarme alguna historia enjundiosa al respecto, si alguna vez me preguntan por esta fiesta.

lunes, 19 de junio de 2017

Interrogantes

 Menuda tragedia más espantosa. Pero es que cuando vives rodeado de combustible, la pregunta adecuada no es "¿Por qué, (Señor)?", sino "¿Cuándo?"...
Galicia: cuando las barbas de tu vecino... Es verdad: el monte "está sucio". Pero no de tojos, ni de xestas...

domingo, 18 de junio de 2017

Corpus, y más

... Ya creía que en este largo fin de semana de puente, en que por lo demás el campus se ha llenado de abubillas-arbóreas, no iba a añadir ya ninguna especie a mi todavía exigua lista sudafricana; pero de buenas a primeras, a primera hora, un rebumbio de aviones isabelinos Ptyonoprogne fuligula me hizo mirar al cielo y verlos fuera de sí atosigando (como si le importase lo más mínimo) a un halcón peregrino africano Falco peregrinus minor, de vientre bien marcado. ¡Por fin identifico una rapaz a este lado del globo!

... No contaba, la verdad, con participar en una procesión del Corpus en esta ciudad, en este país en que los católicos somos una minoría bastante discreta; pero allá que salimos, al acabar la Misa, a recorrer las callejas polvorientas en torno a la iglesia. Tras dos semanas yendo a la catedral, en el centro, volvimos hoy (no me preguntéis por qué, que mi grado de interacción es limitado) a la iglesia de barriada del primer domingo; y el entorno "pueblerino": de casitas bajas y fincas (bueno, descampados, pero para el caso...), me hizo pensar en Vilar de Barrio, en la única procesión del Corpus que, que yo recuerde, he vivido allí: procesión que se enfrentó a un dilema teológico que ríete tú de la Alejandría romana: coincidían el 13 de junio de 2004 el domingo del Corpus y San Antonio de Padua, patrón menor de mi aldea. ¿Qué celebrar, pues? Bueno, evidentemente se celebró la fiesta mayor, pero a la procesión salieron los dos: santo y Custodia, que por falta de sitio no sería. Y toma sincretismo.

... Ya volviendo a casa luego, para redondear el día, sumé una especie de las buenas: a la lista sudafricana, y a la personal: un grupo de estorninos carunculados Creatophora cinerea hurgaban en la basura de la acera. África es tierra de estorninos con colores de lo más extravagante, y si bien ahora en invierno estos pobres no llamaban demasiado la atención, esperad: esperad a que llegue la primavera, a que los machos sufran la metamorfosis que les ha valido su nombre...

sábado, 17 de junio de 2017

Juventudes

Juventudes, que no Mocedades: ayer fue festivo en Sudáfrica, el Youth Day, el "Día de la Juventud": la conmemoración del inicio, por parte de estudiantes, de una de las muchas revueltas que terminaron por poner fin al apartheid. Y como festivo que era, el campus estaba ya vacío, con todo el mundo de puente*...  y a la vista del campus vacío, me puse a pensar un poco en los que habitualmente lo llenan. Lejos de mí, que no llevo ni un mes en el país, pretender sentar cátedra con mis opiniones sobre lo que veo; pero sí me parece evidente que la cuestión racial sigue infiltrándose en todos los niveles de la sociedad. De forma inevitable, de hecho, pues una situación de desigualdad que se perpetuó durante décadas no puede solucionarse de la noche a la mañana ni aunque todo el mundo ponga su mejor voluntad (que no la ponen), por pura imposibilidad física: el 90% de los sudafricanos son negros, y consecuentemente esa debe de ser, a ojo, la proporción de negros entre los alumnos de la universidad. Pero por el contrario los profesores de mi departamento son todos blancos... menos mi jefe, que tiene mi edad, y que además es natural de Zimbabue; normal, si es que ¡prácticamente no les ha dado tiempo, a la primera generación con acceso a la educación, de hacerse lo suficientemente mayor como para dar clase! Es solo un ejemplo, pero la segregación, casi más inevitable que buscada, como digo, está por todas partes: en el bar al que fuimos hoy a comer unos cuantos, en que de nuevo Mdu era el único negro (camareros aparte, quiero decir); y en mil sitios más. Intuyo que ya dará esto para más entradas...

*Menos, claro está, los doctorandos y demás sufridores, a los que me encontré como de costumbre en la facultad. Y no lo digo por presumir de que yo también había ido a trabajar un festivo... que también. Pero no a hacer cosas "de aquí", sino tareas pendientes de Francia. Así que como que quedo justificado...

viernes, 16 de junio de 2017

OUT of the tiesto

Si ya veía en general poco la tele en España, os podéis imaginar aquí... de todas maneras, suelo poner la cadena de noticias internacionales durante la cena, por escuchar hablar a alguien más que nada. Y por disfrutar de los (pocos) anuncios, que, esos sí, son locales; y ver anuncios creo que es una buena forma de entender a la gente de un país... Pues hoy me he dado de bruces con el anuncio de OUTsurance. Que, siendo una compañía de seguros, ya me podría medio imaginar el percal, pero... en fin, vedlo vosotros mismos. En Youtube sale cortado en los dos vídeos que os pongo, en la tele salía todo junto:




"You always get something out"... como si fuese el "siempre toca" de la tómbola...

jueves, 15 de junio de 2017

Native speakers

Me sigue haciendo gracia, ya veis qué tontería, ver en los anuncios de alguna academia o particular que enseña idiomas la apostilla de "profesor nativo"; pues siempre me imagino a alguien con taparrabos y una gran máscara de madera, en el estilo de los hechiceros de Mortadelo y Filemón... en fin. En Sudáfrica otra cosa no, pero lo que sobran son lenguas: once idiomas oficiales hay, y otros tantos que hablará la gente por estos pagos... y os parecerá que malo sería entonces no encontrar alguien que hablase también la lengua de Cervantes, ¿no? Pues ya me encontré uno el primer día, de hecho: uno de los técnicos del Departamento, un hombre de mediana edad, resulta que chapurrea el español, a resultas de haber pasado cinco años viviendo en Cuba, allá por los ochenta (y ya le preguntaré más sobre el tema cuando gane en confianza, porque oler, huele raro...). Pero como no es que se desenvuelva con mucha soltura, me dio por buscar alguien más, alguien con quien a poder ser compartir no solo lengua, sino también raíces: ver si había más españoles por la zona, vaya. Fue triste, la verdad, googlear "español Bloemfontein" y ver muchísimos resultados que, no es que fuesen ya de academias, sino que directamente eran solo de traductores en línea... pero esa tarde estaba aburrido, y a base de darle a la techa acabé localizando ¡un español de verdad!, que vive o vivía en esta ciudad. Pero fue el único que localicé, y encima, investigando un poco más, me lo encontré de vuelta en Castilla, con la carrera científica aparcada, criando ovejas... Y ya me veía yo pues con un pie de vuelta en Vilar de Barrio, cuando al cotillear en una lista que me llegó por correo los nombres de los equipos solicitantes de una serie de proyectos de la universidad, descubrí un par de nombres, con sus dos apellidos, de origen claramente ibérico. Y algunos correos más tarde, acabamos comiendo hoy los tres: el que os escribe, y Alba y Julio, biotecnólogos (del mismo departamento que el leonés de arriba, de hecho) que llevan ya cuatro añitos por aquí con su pequeñaja, y con pinta de quedarse, pues él acaba de conseguir plaza ya de profesor. Un gusto, la verdad, poder comentar en español mis primeras impresiones sobre la fauna y flora locales, y escuchar sus puntos de vista, mucho más fundados que los que pueda tener yo... Cefe, Miguel: os echo mucho de menos. Pero ya me voy haciendo un hueco por aquí también...

martes, 13 de junio de 2017

Termiteros anegados

 Volviendo del trabajo algo más tarde que otras veces, prácticamente en el mismo punto en que ayer se me quedaron sin identificar los "gavilanes", se levantaron tres "perdices", ya sin luz como para ver ningún detalle de color, y que además se alejaron raudas con el vuelo bajo, rápido y zumbón propio de estas aves... solo sabría decir que no eran perdices, que a fin de cuentas aquí no hay. Eran francolines, vaya, eso seguro, que vienen a ser el equivalente africano de estas aves; y posiblemente francolines del Oranje, pero la identificación definitiva deberá quedar para otra ocasión...

Son otras identificaciones de momento las que me quitan el sueño: identificar patrones que respondan a mis preguntas en estos datos de temperatura de los termiteros, repartidos en cuatro localidades. Ahí veis las temperaturas externas (en marrón) e internas (en azul) de los termiteros, activos sin termitas. Me hizo gracia ponerle esos colores a la gráfica: parecen realmente termiteros azotados por el oleaje... oleaje más o menos alto y constante según las localidades, y en buscar la mejor forma de medir esas altura y constancia se me van las horas; y la vida también, cuando no se me ocurre nada. A ver mañana.

lunes, 12 de junio de 2017

¿E onde vas, rapaz?

Hemos hecho esta mañana una cosa que me ha parecido muy bien: los estudiantes de último año de "Grado", los ocho que están haciendo su TFG (trabajo de fin de...) en el Departamento, expusieron delante de todo el que les quiso escuchar de que va el trabajo que defenderán en noviembre, qué tal se les va dando y qué problemas se están encontrando con el trabajo de campo, de laboratorio, o con el análisis de datos. Y aceptando y apuntando, claro, que no les quedaba otra, nuestros comentarios y sugerencias al respecto. Buena cosa ha sido, para saber más o menos qué se está haciendo por aquí. Me reafirmo un poquillo en lo que os medio dije hace unos días: los perros se parecen a sus dueños, y los proyectos de estos chicos huelen en su mayoría a ciencia algo viejuna... pero bueno, si las cosas más básicas en este país están aún por hacer en buena medida, pues no vamos tampoco a empezar la casa por el tejado.

... Y seguimos por lo demás para bingo con la lista de especies. A mayores de la cosifa cafre que mencionaba en la entrada anterior, completé el fin de semana con otra especie más, y confirmando a mayores una que me pareció ver el primerísimo día desde el coche, al dejar atrás el aeropuerto, pero que según las guías no vive en esta parte del país. Pues una visión, no era... Lo que sí me viene escamando en estas tres semanas es que no veo ni una sola ave rapaz, nada; ni un mísero cernicalillo o busardo volando sobre el campus... hasta hoy, que ya llegando a casa por la tarde, apenas con luz, pasaron sobre mi cabeza un par de "gavilanes" (pues esa silueta tenían) que se quedaron sin identificar... "¿y a dónde irás con tanta prisa, rapaz, que no te has parado ni un segundo para que te tache?", pensé en alto; y la pregunta se tradujo automáticamente en mi cabeza, y terminé el recorrido hasta casa cantando en gallego...

sábado, 10 de junio de 2017

Una asíntota cejiblanca

 Harán este lunes tres semanas de mi llegada a Bloemfontein, y yo, más o menos, ya me doy por integrado: lo que viene a ser pasar el día en la facultad, del fresco de la mañana al fresco de la tarde, oliendo solo y no sintiendo el calor del sol de mediodía. De modo que agradecí mucho este sábado, de trabajo también, salir al menos a darme un paseo por el campus a mediodía, a que me diese algo el sol.

Rectorado de la UFS. Bajo esos aleros pegan sus nidos los vencejos moros
 Un campus muy tranquilo, por lo demás, que los fines de semana solo se ve por ahí fuera a los estudiantes que viven en las residencias: jovencillos de primero, de cara asustadiza, que se escabullen por los senderos, entre la maleza, recordándome bastante a los pájaros a los que voy yo prestando más atención. Ya me cuesta, sumar especies (sin salir del camps, vaya, que no es que me lo esté currando). Es una de las leyes ecológicas más básicas y clásicas: que a medida que aumenta el esfuerzo muestral, el número de nuevas especies aumenta primero muy deprisa, pero pronto cada vez hace falta meter más esfuerzo para añadir observaciones nuevas. Las curvas de acumulación de especies muestran así una tendencia clara a tender asintóticamente en el tiempo hacia un valor fijo...

Wikimagen de Berichard
Pero hoy, de momento, esa asíntota se transformó en la ceja blanca de una cosifa cafre Dessonornis caffer (de tres, de hecho), un pajarillo "mirlesco" la mar de majo, muy bonito, ya lo veis, que se llama en afrikaans "Juan Federico" (Janfrederik), transcripción aproximada de su reclamo (yo me lo tengo que creer, claro, que no sé como se pronuncia originalmente "Janfrederik"). Cosifas, y otras cositas: alguna collalba familiar más, como las de la semana pasada, otra vez mi amiga la mangosta amarilla, o la segunda lavandera de El Cabo que veo. A ver qué me depara el paseo de mañana...

viernes, 9 de junio de 2017

Trabajo temporal

Una cosa buena/mala de esta vida de mercenario es la temporalidad: pasas poco tiempo en un lado, dedicado a un proyecto. Si tienes que empezar ese proyecto de cero, probablemente para cuando se te acabe la postdoc aún no tengas resultados, algo que enseñar que demuestre la calidad de lo que has estado haciendo. Alternativamente, puede que te contraten para analizar datos que ya estén cogidos. Pero eso, que en teoría por oposición al inicio del párrafo debería ser positivo, tiene como contrapartida (lo es para mí, al menos) que no te "encariñas" con el trabajo de la misma manera... como que te da más igual, que lo haces con menos ganas, al no sentirlo tan tuyo... (¡pero no se lo digáis a mis jefes!).
Creo que con este trabajo sudafricano no me pasará tanto eso: si bien es verdad que ya se ha salido muchas veces a por pajaritos, aún nos quedan algunos muestreos por delante; y además me tocará luego hacerme cargo de buena parte del trabajo de laboratorio. Pero de momento, y hasta que salgamos al campo en julio, mi jefe me ha puesto a trabajar... ¡con termitas!

Un termitero, las celdillas donde crecen los hongos y la "familia real". De aquí
Con las termitas de una base de datos que tenía por ahí, sin llegar a cristalizar en un artículo. Son medidas de temperaturas en distintos nidos de Macrotermes natalensis (que varían en tamaño, ubicación, estructura del medio en que están...): una de las especies de termitas africanas que, dentro de esos grandes termiteros que construyen (y que espero ver en un mes en directo), cultivan los hongos de los que se alimentan sobre lechos de hierba seca. Para que la cosecha de hongos sea óptima el termitero debe mantener una temperatura elevada y constante, y a mí me toca ahora ver qué rasgos del termitero hacen que las termitas consigan eso. Y a poder ser, me toca verlo, escribirlo y enviarlo antes de fin de mes... ¿quién dijo "miedo"?

jueves, 8 de junio de 2017

"... mata a la cobra..."

 Pasan los días, y el ritmo de buenas noticias en forma de nuevas especies no cesa: la última ha sido una abubilla-arbórea verde Phoeniculus purpureus (a no confundir, a pesar de su nombre científico, con la abubilla-arbórea violeta P. damarensis): un animal de lo más destartalado, todo cola y alas de mariposa que parecían moverse de forma independiente, como si más que volar fuese un niño en el agua aprendiendo a nadar a lo perrito...

Pero no son solo naturalísticas las buenas noticias que tengo... aunque me recordó que os lo contase una mangosta amarilla que asomó la cabeza de una alcantarilla para verme pasar al salir a correr (mucho más agradable que una rata)...

Imagen de aquí
... hubo un becario al que su habilidad persiguiendo ferozmente lagartijas entre la maleza le valió el sobrenombre de meloncillo... pues bien: ese becario, tras demasiado tiempo en dique seco, ha ido a conseguir una postdoc nada más ni nada menos que en mi nuevo hogar: si Dios quiere, en mes y pico tendremos a Joaquín por aquí, ¡qué ganas ya, de disfrutar de Sudáfrica con alguien con quien poder compartir impresiones! Aquí le espera, según creo, mucho laboratorio, pero también mucho campo, persiguiendo eslizones y sapos. Y viéndoselas con las cobras sudafricanas también. Aunque ya sabemos que, para lidiar con tales bichos, nada mejor que una mangosta...

miércoles, 7 de junio de 2017

Pinceladas

Olía a quemado hoy también, al salir de la facultad algo más tarde que de costumbre: las tormentas que están destrozando desde ayer la zona del Cabo aquí solo llegan en forma de relámpagos; rayos de esos pentecostales, dispuestos a traer fuego a la tierra... parece sin embargo que el domingo lloverá algo, curioso fenómeno en esta época. Salí algo más tarde, como digo, y el cielo crepuscular vibraba con los trinos de decenas de vencejos moros Apus affinis, retornando a pasar la noche a sus nidos tras pasar el día alimentándose sabe Dios dónde: trinos muy de pajarillo, y a la vez muy de vencejo; es difícil de explicar. Me había tachado estos bichos en España cuando todavía eran rareza, hace ya más de siente años; en un viaje de muestreo de mosquitos tan infructuoso científicamente como disfrutado en lo personal, gracias a la compañía de Sofi y Samu, y a lo mucho que me gusta la zona del Estrecho. Con ellos hablé justo hoy por Skype, a propósito de unos datos de la tesis de ella a los que a ver si damos salida, y allí estaban los cinco: dos gatos, un bebé, y papá y mamá. Que resulta que sí, que aunque no nos lo creíamos, hay vida después de la tesis...

lunes, 5 de junio de 2017

Familia familiar

Wikimagen de Bernard Dupont
Volviendo del súper el sábado por la mañana, añadí sin esperarlo una especie más a mi (todavía breve, pero creciente) lista sudafricana: una collalba familiar Oenanthe (antes Cercomela) familiaris. Varias, de hecho, pues haciendo honor a su nombre, eran un par de pollos volantones que pedían aún comida a un progenitor con cara de estar hasta el pico de ellos... culpa suya, ¿a quién se le ocurre andar con pollos aún, a estas alturas del año, a las puertas del invierno...? Me costó darme cuenta de lo que era al principio, pues aunque la tenía ubicada de la guía, me costó mucho hacerme a la idea de que no era un petirrojo disfrazado de colirrojo... Me dejó pensativo también: en esta ciudad no hay pájaros pequeños. O al menos, me está costando un montón verlos: salvo los gorriones comunes y los de El Cabo (que ¡qué bonitos son!), apenas sí he visto un par de anteojitos del Oranje y poco más; todo lo demás mide de mirlo para arriba... bueno, así al menos, sin prismáticos, se dejan ver bien. Pero a ver si puedo salir pronto a pajarear de verdad...

domingo, 4 de junio de 2017

La cruz (del sur)

Imagen de aquí
Tenemos una alumna, Charissa, que estudia además Fisioterapia, y se pasó esta semana por los despacho buscando voluntarios para unos "experimentos de elasticidad". Voluntario me presté, y aunque preveo aparatos semejantes a potros medievales y mucho dolor, de momento el voluntarismo vino premiado con una entrada para una exhibición que hubo ayer en el planetario de Bloemfontein. El planetario se ubica en lo alto de una colina (Naval Hill) situada al este de la ciudad, vallada toda ella, pues es además reserva de fauna (hay jirafas, avestruces, cebras y algunos antílopes variados; aunque a las horas a las que fuimos ya no había luz para ver nada). El planetario fue hasta 1974 un observatorio astronómico "de verdad", con su telescopio, pero ahora alberga solo un anfiteatro donde se proyectan, en el techo curvo, vídeos sobre el espacio. El que fuimos a ver ayer hablaba en general de las galaxias, y de las peculiaridades de la nuestra en particular. Nada que me interesase mucho, pues (no sé si ya lo he dicho más veces) los asuntos espaciales nunca me han interesado gran cosa... pero bueno, me gustó una animación de cómo el los planetas de nuestro sistema solar no se mueven en "órbitas planas" alrededor del Sol, sino que, como a la vez nos movemos en torno al centro de la galaxia, en realidad los planetas describen vórtices. También me gustó ver por vez primera, primero en el planetario, y después al salir al natural, la Cruz del Sur: uno de esos ítems astronómicos que le suenan incluso al más lego...
El vídeo, que no tenía voz en off de por sí, sino que era narrado en directo por una señora, dedicaba bastante esfuerzo a intentar epatar con lo inmensamente grande que es todo, lo inconcebiblemente lejos que queda todo, y lo miserablemente pequeña e insignificante que es la Tierra. Y ciertamente lo es pero, como pensaba hoy en Misa*, los últimos serán los primeros, y ha sido precisamente esa mota minúscula de polvo espacial la que el Señor creador de todo escogió como a la niña de sus ojos. Qué orgullo pues, vivir en el centro del Universo...

sábado, 3 de junio de 2017

El África que dejo atrás

 Coincidiendo con mi partida, con mi migración a la inversa: al sur, en el momento en que las aves viajaban al norte; me pareció conveniente dedicar mi artículo de junio en EMNMM a una de las aves más bonitas que, desde tierras africanas, sube a visitarnos a Europa cada primavera. Tan bonita que realmente mi texto sobra; solo con las fotos de Luis ya daba para rellenar el artículo... pero escrito queda. ¡Ah!, y además hay premio para el que descubra la referencia oculta a Los Simpsons... ;-)


viernes, 2 de junio de 2017

"¡Y yo con estas pinta(da)s!"

No sé si ya lo he dicho en el blog, o solo en persona a alguno de vosotros, pero un detalle no menor que hace que me sienta bastante a gusto aquí es que casi cada día, sin de hecho haber salido a pajarear en sentido estricto, estoy viendo especies de aves nuevas. Nada más salir de la residencia esta mañana, por ejemplo, me encontré con que el centro de uno de los campos de cricket, donde normalmente "solo" hay avefrías de dos especies, palomas, tórtolas e ibis hadada; estaba tomado por un grupo de unas veinte pintadas Numida meleagris, venidas sabe Dios de dónde. Para que luego digan que las "gallinas" no vuelan, que no se mueven... vaya que si se mueven; y además qué huidizas son, que no pude acercarme para hacerles una foto menos horrorosa con el móvil (un vídeo, para que las veáis mejor). Y claro: he visto pintadas en granjas, parques públicos, zoos y así muchas veces, pero con todo y con eso me hizo mucha ilusión tachármelas hoy legítimamente. Como supongo que, aunque mentalmente ahora lo dude, me hará ilusión tacharme mi primer león, o mi primer elefante... aunque no sé yo. Creo que me pondrá más contento verlos lejos que verlos bien...

jueves, 1 de junio de 2017

Dierkunde en Entomologie

Subiendo desde la calle al primer piso, y mirando a la derecha, este es el aspecto de la puerta que da acceso al Departamento de Zoología y Entomología. La vidriera, con un ñu de cola blanca y un korhaan en primer término, ambos animales típicos del entorno bloemfontiano; la vidriera como digo le da un cierto aire clásico al departamento ya desde la entrada. Que le pega bastante, pues los profesores (todos afrikánerers, menos mi jefe) son en su mayoría de edad provecta. Yo, que en mis prejuicios me esperaba un departamento un tanto africanizado, en el peor sentido de la palabra (madre mía, me estoy metiendo en un jardín que ni Rosa Díez..); me he encontrado en cambio con el Departamento de Zoología de la Complutense... del siglo pasado. Tiempo habrá de abundar más en esto...

El Departamento, cada uno de los tres pisos que ocupa (la otra ala de nuestro edificio es de los botánicos, ¡buuuhhhh!), se compone básicamente de un largo pasillo, con laboratorios y despachos a los lados...y terrarios a intervalos regulares.

Dichos terrarios contienen en su mayoría ¡tarántulas!, como esta que veis aquí, acechando desde detrás de su cuenquito con agua al incauto grillo que está sobre la piedra. Hay también algunos herpetos, que ahora que llegamos al invierno se mantienen en su mayoría aletargados todo el día: algunos sapos, tortugas, lagartos... y mi preferido, un escinco ápodo gigante Acontias plumbeus, un animal serpentiforme con pinta de longaniza y hocico de ornitorrinco que, desgraciadamente,se pasa el día enterrado.

El largo pasillo, en mi planta, desemboca en la sala-comedor, donde parece ser que a mediodía solo comemos los profesores más mayores... y yo, pues la mayor parte de la gente al parecer simplemente se come un sandwich delante del ordenador. Hay café a libre disposición del que lo quiera, 24/7 que es un detalle... "café" soluble, me temo, quiero decir.

Y ya para acabar, si el otro día os enseñé mi mesa, hoy os enseño lo que se ve, al sol de la mañana, por la ventana que me queda a la izquierda: un "white stinkwood" Celtis africana, una especie de almez, el árbol más plantado por el campus, que está empezando ahora a perder la hoja, y al que vienen de vez en cuando los bulbules encapuchados a comer sus frutos; y un tejado, en cuyo canalón está criando a deshora una pareja de palomas de Guinea. Y al igual que en Madrid con las grajillas, de vez en cuando subo la cabeza, las miro, nos miramos... y seguimos a lo nuestro.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Olor a chamusquina

Cacatúa
Estos días, de vez en cuando, huele a humo por el campus. Podría ser de algún braai fuera de madre, pero en realidad es el resultado de un proceso mucho más natural: los incendios de invierno.

Autillo
 Buena parte de las praderas africanas (el ecosistema propio de esta zona) se pueden considerar comunidades vegetales pirófilas, que dependen del fuego que las consume para mantenerse vivas. En invierno, la estación seca, la hierba agostada arde con mucha facilidad, pero son incendios tan rápidos como poco potentes, pasados los cuales las raíces y las semillas brotarán de nuevo. No así los pequeños arbustillos que hayan podido arraigar, que se consumen y mueren. Y así es como las praderas se mantienen como tales, y no se vuelven masas arbustivas, y después bosques.

Cálao
Pero bien sabemos que el fuego no es bienvenido en todas partes, y a muchos ecosistemas no es que les siente precisamente bien... las fotos que os he puesto en esta entrada, que me dejaron alucinado al verlas, son figuras de pájaros hechas con hojas quemadas: una instalación de protesta contra el fuego provocado que destruye buena parte de los bosques de Indonesia, para hacer sitio para cultivos. Me pasma, la gente que tiene estas ocurrencias geniales...

martes, 30 de mayo de 2017

El postdoc peor pagado del mundo...

Peor pagado: que cobre, quiero decir. Que lamentablemente postdocs "por amor a la Ciencia" también conozco unos cuantos... ejem. En fin, al lío: resulta que aquí los postdocs no somos personal, sino estudiantes; yo tengo una beca, no un contrato. Mira tú por dónde, que vuelvo a ser Biólogo y Becario... Esto tiene sus partes buenas: la principal, que no cotizo y me lo llevo todo limpio. Y que puedo optar a vivir en residencias de estudiantes, a aprovecharme de descuentos para estudiantes... etc. Pero también tiene sus contras, claro: el que me preocupa ahora es el de que, por el motivo que sea, aquí los estudiantes tienen capada la wifi de la universidad, que viene limitada a 1 Gb al mes. Que es a todas luces insuficiente si pretendes dedicarte a descargar capítulos de ser... artículos científicos con regularidad, entre otros menesteres. ¿La solución? Pasar de ser postdoc a personal de pleno derecho, claro. ¿Y eso cómo se hace? ¡Sin problemas! Desde hoy, paso a cobrar un euro más al mes: a mayores de la beca, Mdu también me ha contratado... qué placer, eso de torear la burocracia por el mundo adelante.

lunes, 29 de mayo de 2017

África feroz

 No me han dado ganas todavía, pero supongo que existe el riesgo de ponerme a comparar, a muchos niveles, cómo fueron mis inicios en Francia hace algo más de un año, y cómo lo están siendo aquí. Intentaré no hacerlo, que las comparaciones son odiosas etc.; pero sí hay una cosa en la que (como, por otra parte, era de esperar) Bloemfontein le da mil vueltas a Dijon: el tiempo. Ni una nube, en la semana que llevo; mientras que ailleurs me recibieron con nevadas. Y eso que allí llegué a las puertas de la primavera, y aquí a las del invierno... hace frío de noche, no os voy a engañar: cuando salgo por la mañana estamos a 2-3 ºC, pero luego enseguida se notan los 29º (de latitud; como Canarias), y nos ponemos rápido a 20 (ºC otra vez).
No hay quejas del tiempo pues, ojalá que sea el invierno así; pero no os vayáis a pensar que en África son todo miel sobre hojuelas... he empezado a salir a correr otra vez (entre pitos y flautas llevaba tres meses en dique seco), y el primer día volví a la residencia con las zapatillas así:

¡¡Llenas de espinas!! Que no son "espiguillas", no, sino los frutos espinosos de vaya usted a saber qué, que se clavaron en mi suela como tachuelas para dispersarse, a falta de la pata de elefante o pie de nativo que utilizasen antaño... me dará miedo, supongo, cuando me dé de bruces con un león. Pero África ya me está revelando su cara más feroz aún antes de salir del campo...

PD. Espinas en los pies... y agujetas en las piernas. Esto de dejar el ejercicio y creer que no va a notarse luego...

domingo, 28 de mayo de 2017

Primer domingo sudafricano

"¡Hay que ver -pensaba esta mañana- lo lejos que te pilla todo esto de las monjitas de Blasco de Garay...!" Pero empecemos por el principio. Creo que, en cuanto me empape un poco más del país, comentar la relación de esta gente con la religión dará para una o varias entradas interesantes... de momento solo mencionaré que, buscando dónde poder ir a Misa hoy, me enteré de que, aunque hay servicio de capellanía en el campus (junto con el de otras ¡veinte! denominaciones), ahora durante exámenes* no. Me enteré de esto a través del contacto de un pequeño grupo de estudiantes católicos, que me dijeron si quería ir con ellos esta mañana, que irían juntos a la parroquia donde por lo demás vive el capellán. "Ok, claro, gracias" "Pues a las ocho en la entrada principal del campus". Y allí que me fui esta mañana a las ocho, sonriendo mientras me sobrevolaba una garza cabecinegra (creo que de momento me he tachado pájaros todos los días, sin de hecho haber salido a pajarear aún). En la entrada principal se fue juntando cada vez más gente, mayoría de chicas muy emperifolladas, y empezaron a llegar taxis y autobuses de línea, para llevarse a cada cual a su iglesia correspondiente. A todo esto, "los míos" iban llegando con cuentagotas, comentando a risotadas que, para no enfadar ni a blancos ni a negros, la universidad había escogido un nuevo Rector descafeinado... Me alarmé un momento cuando una chica me dijo "sabes que, si no, también puedes ir a la Catedral, aquí cerca. Aunque allí despachan la Misa corriendo, una hora y fuera..." Juntos por fin los siete que íbamos a ser (ya a las nueve menos cuarto...), nos embutimos en un taxi que, a toda velocidad y dando tumbos, nos dejó en una parroquia en la otra punta de la ciudad justo a las nueve en punto. Sin problemas, pues la Misa todavía empezaría diez minutos más tarde, con la calma. Y así trascurrió la ceremonia a lo largo de las dos horas largas siguientes, en inglés, con calma más que con solemnidad, con un sermón muy largo y vehemente, y en general sin apartarse de la ortodoxia, cosa que siempre es de agradecer. Muy a mi pesar, resultó que mis compañeros universitarios eran también los miembros del coro, y con más frecuencia de la que me gustaría se levantaban a cantar y moverse agitando las manos, dejándome a mí sentado en medio, rígido cual maniquí del Zara. Cantaron mucho, la verdad, y no mal, acompañados de una batería**: no tanto el rollo gospel que igual os estáis imaginando, sino canciones "normales", mayormente en sesotho, pero de las que repetían las estrofas una y otra y otra vez, haciendo que cada una se alargase diez minutos... Terminada la Misa, un ¿sacristán? tomó la palabra y, durante veinte minutos y con ayuda de un power point, se dedicó a darnos una clase/bronca en afrikaans sobre cómo había que comportarse en la iglesia (el móvil apagado, no comer chicle, levantarse y arrodillarse cuando toque... cosas bastante básicas que no sobrarían en casi ninguna iglesia que yo conozca, por cierto); con cada bronca hacía reír a muchas de las señoras. Después todavía mandaron salir a una parejita que se iba a casar en breve para que les viésemos la cara avergonzada que tenían, mandaron salir a todos los que estaban de cumpleaños en mayo para bendecirlos.. y ya después, cada uno a su casa. Y Dios en la de todos.

* Exámenes de junio, y después hay como tres semanas de vacaciones de invierno.

** El "tambor" era un taburete de skay y los "platillos" una ristra de conchas de ostra engarzadas en un alambre; sonaba bastante bien...

sábado, 27 de mayo de 2017

PSB (Puesto, Seminario, braai)

 El proceso de aterrizaje y adaptación a mi nueva vida en la UFS va cogiendo cuerpo: tarjeta (de la entrada anterior) en mano, ayer viernes pude ya entrar a trabajar como uno más en mi nueva Facultad de Biología, a muchos kilómetros de la anterior. Tengo ya un puesto allí: bastante parco de momento, pero suficiente. Me hizo gracia pensar (y Sofía al ver la foto era de la misma opinión) que el estilo de la mesa: color, forma de los cajones... se me hacía terriblemente familiar; creo que es una vieja mesa que no desentonaría nada entre miles de viejas mesas muy parecidas que hay en la Complutense. Me pregunto si in diebus illis alguna empresa se haría de oro fabricando muebles para todas las facultades de biología del mundo...

 Comparto despacho (tres puestos son) con dos estudiantes de máster: un chino herpetólogo con vitíligo que según me han dicho casi nunca está, pero que cuando está se mete unas panzadas de trabajo terroríficas, hasta el punto de que suele quedarse a dormir en el despacho (?); y con otro estudioso local de las garrapatas locales. Que sí está habitualmente, y que precisamente dio una charla contando su proyecto de máster precediendo a mi propia charla introductoria sobre quién soy y qué he venido a hacer aquí: nada más aterrizar en Sudáfrica el lunes y conseguir wifi, me encontré con un correo de Mdu anunciando al departamento que yo daría dicho seminario este viernes, y así me enteré yo también. Mi jefe el efficienter, ya lo veis...

El consuelo es que, en el mismo correo, se anunciaba también que acto seguido a mi charla habría un braai (barbacoa) de bienvenida. Según parece esto de las barbacoas es uno de los deportes nacionales sudafricanos, y por lo visto raro es el mes que no caen dos o tres en el departamento, celebradas en uno de los patios a que dan los despachos. Lo que hizo que ayer, al entrar el humo por alguna de las ventanas, las alarmas antiincendios se pusiesen a sonar con alegría por todo el edificio... una maldición que se ve que me persigue. El seminario y el braai fueron en cualquier caso buenas oportunidades para que la gente me vaya poniendo cara, y viceversa. Y cuando ya de primeras te reciben con una pequeña fiestecilla, pues no parece ir la cosa tan mal...

jueves, 25 de mayo de 2017

El conseguidor

Mi jefe no estaba el lunes en el aeropuerto, ya os dije; hoy se supone que nos encontraríamos en la Facultad. Quedé con él por wasap en que a partir de las ocho me pasaría por su despacho, y me fui a la cama tan contento... Esta mañana a las ocho menos cinco, mientras acababa de desayunar en la habitación de la residencia, llamaron a la puerta. Abrí. Era el Dr. Mdu...

Ya me habían advertido en la facultad estos días atrás sobre cómo se las gastaba (alabándolo, de hecho): que le desesperaba la ineficacia, que se movía para conseguir lo que quería, yendo directamente a ver a la persona que pudiese solucionar su problema, y que transformaba cualquier "no" en un "ya veremos", como paso previo al "sí". Pero he de reconocer que su inesperada visita me chocó algo: una cosa es meterse en los despachos de la gente, y otra en su casa... le dije que enseguida estaba listo, y cuando algo más tarde salí del cuarto me lo encontré de charla con la recepcionista, que le había invitado a uno de los cafés del bufé que le ponen a los residentes vip... A partir de ahí, la mañana fue una sucesión de visitas a despachos y entrevistas con unos y otras que me confirmaron lo que ya me habían dicho: alguno se reían con cara de "¡este chico...!" al verlo aparecer, otros ponían cara de desesperación ("¡este hombre...!"); pero todos terminaron haciendo lo que quería que hicieran, y terminé la mañana con prácticamente todo el papeleo listo...

... incluyendo, entre otras cosas, mi nueva identificación como miembro de la UFS. No seáis muy duros, que cuando le pregunté a la señora si "¿me va a sacar la foto ya?", ella ya estaba imprimiendo la tarjeta...

Ya os digo, el Dr. Mdu (que resulta que es unos meses más joven que yo), con sus métodos más o menos ortodoxos, resultó ser un prodigio de eficiencia. Me recordó poderosamente a ciertos personajes que suelen aparecer en las novelas de viajes inglesas que, cuando el protagonista viajero está atascado, enfangado y empantanado, dándose de bruces contra la burocracia local; aparecen de la nada y solventan todos los problemas en un periquete, ya sea sonriendo, ya agitando la vara. Ojalá sea tan eficaz con los revisores y editores de las revistas.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Asuntos espinosos

 En la residencia en que estoy estos días (al menos estos días, tal vez todo el año... ya os enseñaré fotos) esta todo muy limpio y no hay cucarachas... cucarachas no, pero grillos Acheta domestica como los que le dábamos a las lagartijas sí. Y parecer, parecen más limpitos que las cucarachas... pero cantan. Así que cada noche desahucio algunos por la ventana, esperando que se los coma alguno de los fiscales que abundan por el campus.

 Me encontré a este otro primo suyo hoy al volver de la facultad a casa, aposentado en medio del camino. No me importaría que se lo comiese un fiscal, pero sí que lo pisase alguien, de modo que me lo llevé de paseo un rato. Era mucho más vistoso que las langostas que tenemos en Europa; me encantaron las espinas de las tibias traseras, como mojadas en sangre...

 La que me temo ya no tenía sangre era esta avefría armada Vanellus armatus, que también me encontré junto al camino, en uno de los campos de cricket. ¡Qué pequeños lucen los bichos de cerca! Nada que ver cuando se las ve corriendo por la hierba, que casi parece que miden igual que una gallina.

Lo de "armadas" les viene por la espina que protruye de la articulación carpal (la muñeca, vaya), que tienen esta y otras especies de avefría, y que emplean para hacerse pupita cuando se pelean a aletazos, o si le quieren dar un repaso a alguien que se les acerque a los nidos.

Ya veis: ha tocado "safari" hoy. Por la mañana conseguí hacerme ya con un número de móvil, y el resto del día he estado preparando una presentación sobre mí y lo que he hecho en mi vida investigadora; no han perdido el tiempo, a la hora de pedirme que diese un seminario, ya veis. Mejor: al menos así teniéndolos a todos en una sala podré hacerme con las caras. Con los nombres, ya veremos...

martes, 23 de mayo de 2017

Hadadas madrinas

 Si bien en un principio era mi jefe el que iba a venir a esperarme ayer al aeropuerto, a última hora me avisó de que, por tener que asistir a un funeral en Ciudad del Cabo, no podría venir; y que mandaría alguien en su lugar. Esas "alguien" resultaron ser Klinette y Netanya, dos estudiantes de último año que pasaron el resto de la tarde enseñándome los distintos edificios del Campus que me podrían interesar (y que olvidé enseguida), presentándome a todo el mundo con que nos íbamos cruzando por el Departamento (me he olvidado de todos), y llevándome a sitios donde poder comprar algo de comida y cosas varias, para comenzar a instalarme (sería incapaz de saber llegar hoy); y terminaron invitándome a cenar, cosas todas ellas que les agradezco por escrito, sabedor de que seguramente jamás lleguen a leerlo. Hoy, a base de ensayo y error, he comenzado ya a moverme por mi cuenta, y a intentar establecerme en la ciudad: se me fue casi toda la mañana en abrir una cuenta corriente, intento que coroné con éxito; pero se me acabó luego la suerte cuando intenté conseguir un teléfono móvil y el Vodacom al que acudí siguiendo las indicaciones de Google resultó ser la sede de as oficinas de la empresa, y no una tienda. Resultó luego que había una dentro del propio campus y que el Maps no me indicaba, pero ya quedará para mañana...

Y entremedias de tantas idas y venidas, sigo tachándome pájaros a buen ritmo (pero con disgusto, porque me da vergüenza pararme y ponerme a dar saltitos o a seguirlos de un lado a otro, como haría en España; qué apuro, estar así a cada paso), y disfrutando de los que ya me había tachado ayer. Bichos como el ibis hadada Bostrychia hagedash de la mala foto de móvil de arriba, que se paseaba por la hierba junto a la acera como una paloma, y que vuelan en ruidosas bandadas al caer la noche sobre mi residencia, repitiendo sin cesar su grito onomatopéyico, camino del dormidero que tendrán en alguna parte... tantas cosas por descubrir e ir asimilando que veremos si me da tiempo a lo largo de la postdoc. Igual tengo que dejar de ir a currar...

lunes, 22 de mayo de 2017

Precediendo a los alcaudones

Hola a todos: desde mi habitación de la residencia universitaria donde me quedaré al menos los primeros días os escribo ya; muerto de sueño, la verdad. Que el viaje fue muy largo y pesado... pero muy entretenido también.

De aquí, con una explicación muy buena además
Al mirar en la pantallita de los aviones de Turquish Airlines el desarrollo del vuelo, que iba quedando marcado con un trazo verde a medida que nos movíamos, pensaba en los mucho que se parece a los mapas que se generan con los datos de seguimiento de aves por satélite; en concreto a los datos de la ruta que siguen el alcaudón dorsirrojo y el alcaudón chico, que atraviesan primero el Mediterráneo de oeste a este antes de bajar directos al sur de África. No vi gran cosa durante los dos vuelos largos, que me tocó en el pasillo; a mayores de que la noche no ayuda mucho. Vuelos largos y agotadores, pero al menos los aviones eran cómodos: con su comida a bordo, almohada y manta incluidas; y su pantallita individual con películas, series... y el Corán. Me quedé con las ganas de estrenarme pisando tierra asiática durante la primera escala, pues el Aeropuerto Internacional Atatürk cae del lado equivocado de la Canción del Pirata. Me pareció de lo más marciano que nos dieran de cenar otra vez en el segundo avión, en el que salimos de Estambul a Johanesburgo ya a las doce y media de la noche; y más extraño aún que a muchos les diese por comer de nuevo, a tales horas...
Dormí muy poco en el avión, la verdad; nunca duermo ni mucho ni bien en autobuses y cosas así, y tengo bastante envidia de los que son capaces de pasarse tales viajes roncando de cabo a rabo. Cerré a ratos los ojos mientras cruzábamos el Mediterráneo camino de Egipto, y pasé luego mis buenas horas en un estado más de alelamiento que de inconsciencia hasta que llegamos a la vertical del Victoria. Llegando a Johanesburgo, un nerviosismo nuevo, y sano, vino a relevar al "dolor de tripa" con que llevaba desde el domingo por la mañana: el ansia por saber cuál sería la primera especie avistada al sur del Ecuador. ¿Sería algún bimbo, o por el contrario una especie introducidísima, un gorrión o paloma? Finalmente, en Johanesburgo no llegué a identificar nada más allá de género, mal que me pesase; y tuvo que esperar la resolución de la duda hasta que llegamos a Bloemfontein, cuando un alcaraván de El Cabo Burhinus capensis alzó el vuelo alarmado al maso de nuestro aparato... seguido de cerca a ras de suelo por otra asustada mangosta amarilla :-) Bien estuvo eso de iniciar a la vez con bimbo las listas de aves y de mamíferos. Y desde entonces hasta ahora, un día lleno de bimbos; y eso que son aves que solo he "visto", que en ninguno de los casos me ha dado tiempo de mirar... en fin: parece que, al menos por este lado, comienza bien la aventura.

domingo, 21 de mayo de 2017

"¡Vámonos p'al Sur!"

Al igual que el año pasado, mi teléfono decide meterme en la agenda sin preguntar el aviso de que toca hoy camiar de continente; al menos luce mejor la imagen del calendario, con las fotos de las ciudades... Nada pues, tras tanto retraso burocrático parecía que nunca me acababa de ir, pero ya me toca ir a Barajas. A contracorriente, según parece; ya veremos si sigue el flujo migratorio inverso dentro de unos meses... en fin. Los pájaros no saben de despedidas, pero los que los estudiamos, sí. Así que ¡adiós, que me voy p'al Sur! Pero en nada nos volveremos a ver por esta paginilla, si Dios quiere... permaneced a la espera.

sábado, 20 de mayo de 2017

Despedytas

Me gustan los juegos de palabras, cambiar la letra a canciones e historias similares que, en mi cabeza, suenan siempre muy graciosas; los que me conocéis (¿o sufrís?) lo sabéis. Si bien la mayor parte de mis ocurrencias hubiera sido mejor no llegar ni a pronunciarlas, con el paso del tiempo compruebo con orgullo cómo algunas de ellas sí han ido prosperando (¿áreas priolitarias?), volviéndose de uso corriente... más o menos. Una de estas creaciones es la palabra "despedyta": una composición de "despedida" + "Edyta", el nombre de una chica polaca que estuvo de estancia en 2014; esta palabra suena de vez en cuando en el departamento cuando toca despedir a alguien y organizar la fiestecilla asociada. Nuestra vida biólogoybecarial está llena de despedidas, la verdad: gente que llega de estancia y que se va, gente que termina la tesis y continúa luego su camino.. o postdocs que aterrizan, y que despegan de nuevo. Y menos de 24 h, no ya de despegar, sino de aterrizar en Estambul, yo sigo de despedytas en el sentido más festivo y emotivo del término: han sido poco más de dos meses de estancia en Madrid, que han sido un regalo de poder ve a mucha mas gente de la que pensaba, y muchas veces. Me marcho a Sudáfrica con la pena sin embargo de que no hayan llegado a tiempo los permisos para muestrear lagartijas con Álex en Lerma. Con pena de no haber podido sacar tiempo para volver por Monfragüe, de que se me haya quedado gente por ver, de que pude haber aprovechado mejor el tiempo de trabajo que pasé en la facultad (aunque esa pena la llevo mejor...), etc. Con pena de volver a marcharme, vaya, tampoco voy yo a engañar a nadie. Pero con el consuelo, ya comprobado tras mi regreso de Dijon, de que cuando termine en Sudáfrica vais a seguir esperándome aquí con las mismas sonrisas, con las mismas ganas... así la verdad duele menos irse. O no: me temo, ¡ay! que duele casi más... culpa vuestra.

jueves, 18 de mayo de 2017

"Estás fuera de sitio..."

 La vi de pronto, alguna de las veces en que bajo con Álex a fumar: reclinada contra los muros de la facultad que durante un par de meses he podido volver a llamar "mía"; sola y cabizbaja...

 ¿Qué hace una crucífera como tú, en un sitio como este? ¿De dónde salen las berzas madrileñas solitarias? Siempre en lugares marginales recordando a esos yonkis que vagan sin rumbo mientras mascullan por lo bajo, con la mirada perdida; si es que tuviesen ojos y capacidad de desplazarse, claro. ¿Por qué viene a cruzárseme en la semana en que no me querría acordar ya de Galicia, sino solo pensar en el Free State...?

miércoles, 17 de mayo de 2017

Visado en mano / Antón volando

Tras tanto tiempo esperando ya casi me había olvidado de que, algún día, terminarían diciéndome que ; y ayer me cogió bastante de sorpresa el correo de la Embajada en que me informaban de que ya estaba mi visado listo para recoger. Salí hoy de allí con una pegatina en el pasaporte que me autoriza a trabajar como postdoc en la UFS por un máximo de dos años, y algún tiempo más tarde tenía ya los billetes: este domingo me voy, sin fecha de vuelta de momento. Comienza (otra vez) la cuenta atrás...

martes, 16 de mayo de 2017

San Isidro, San Jordi...

 Ayer, en que me crucé por la calle con multitud de niños sudamericanos y filipinos vestidos con sus trajes regionales típicos (de chulapos, quiero decir, por supuesto), en que me crucé con un viejo, muy viejo y muy de barrio (camisa que le quedaba grande, visera de publicidad, gordito y sentado de lado, con muleta y mal afeitado...), leyendo una encíclica en un banco de la calle; ayer, digo, no fui a la Pradera, que ya me había acercado el domingo con Vero y otros amigos suyos, sino que fui a comprarme libros. Uno, fiándome de la recomendación amiga, espero que me guste; del otro no tengo dudas, pues no he leído aún nada de Waugh que no lo haga. Tuve precisamente estos días un pequeño dilema con Rendición Incondicional: ¿me lo acabo rápido, para dejarlo en Madrid y no cargar con bultos innecesarios cuando me marche, o me lo reservo en cambio para tener algo que leer durante el viaje? Pero a medida que pasaban los días sin visado, y que me iban quedando menos páginas por releer, el dilema se deshizo solo, y salí de la Casa del Libro con el primero que os enlazo, y de un puesto de Moyano con este otro:

Los Seres Queridos, la penúltima novela de Waugh que me queda por leer. Aunque hay ediciones posteriores, españolas, de escasa tirada y difíciles de rastrear; este libro que encontré es en cambio de la primera edición en español, impresa en un Buenos Aires en pleno apogeo peronista treinta años y nueve días antes de que yo naciese. Y no hablo de la "primera edición" con ínfulas bibliófilas y coleccionistas; preferiría que no estuviese tan baqueteado, la verdad, con un lomo que no sé si aguantará ya muchos trotes. Pero es cierto que sus páginas amarillentas, de pliegos mal recortados, huelen, a Historia y a aventuras. Qué bueno es, que un libro te emocione incluso antes de empezarlo...

sábado, 13 de mayo de 2017

Secarrales, humedales y viceversa

O, lo que es lo mismo, un paseo por la "Mancha Húmeda": el conjunto de lagunas que, a caballo entre Ciudad Real, Toledo y Cuenca, rompen un poco la monocromía ocre (que no monotonía) de los terrenos circundantes. Las hay mayores y más chicas, endorreicas o ligadas a cuencas abiertas, de agua dulce, salobre e hipersalina, bien conservadas o hechas unos zorros... un ambiente pues de lo más variado, como variada es toda la biodiversidad que albergan. Y como además quedan casi todas bastante cerca de Madrid, pues ya sabéis, mis seguidores asiduos (los que estáis aquí desde el blog anterior, al menos), que me gusta mucho dejarme caer por allí.

Camino de unos pocos de estos humedales salimos hace una semana Vero, Raquel y yo; yo, convencido de que era ya la última vez que salía al campo antes de irme, y contento de que fuese de nuevo en idéntica compañía. Empezamos la visita por Navaseca, laguna que se nutre del efluente de la depuradora de Daimiel y donde normalmente disfruto más de los bichos que en el propio Parque Nacional.

 No voy a hacer una lista pormenorizada de todo lo que vimos durante toda la jornada, sino apenas de tres o cuatro bichos, escogidos porque me hicieron especial ilusión o porque conseguí sacarles fotos medianamente decentes. Tenía muchas ganas de ver limícolas, pero como ya iba concienciado de que el grueso del paso migratorio prenupcial se había acabado, pues me tomé cada observación como un pequeño regalo. Me gustó mucho pues el grupete de archibebes comunes Tringa totanus que encontramos en Navaseca, muy pintones (y pintados) con su plumaje de cría. Aunque es una especie que se reproduce escasamente en la zona, los que vimos no tenían ninguna pinta de estar asentados allí, sino más bien de ir bastante rezagados en su viaje al norte.

 Todo lo contrario a las canasteras comunes Glareola pratincola, unas "limícolas" de secano con pinta de grandes golondrinas que crían en eriales y otras zonas esteparias de Eurasia y África, aunque normalmente cerca de humedales. Como las golondrinas, se alimentan capturando insectos al vuelo, y marchan a África en invierno. Encontramos un buen grupo de ellas en unos barbechos al sur de Alcázar de San Juan.

 Recorríamos estos barbechos de camino a un lugar donde solo había estado una vez y que, la verdad, no recordaba, pues además habían adecuado los accesos y construido algunos observatorios: las Tablillas del Záncara o Junta de los Ríos: unos prados inundados al sur de la citada localidad, allí donde se une el Záncara al Cigüela (o Gigüela, a ver si se ponen de acuerdo los rotuladores de carteles). Aunque de hecho ambos ríos "corrían secos" camino del Guadiana, la zona sí contaba con agua y verdor, y varias parejas de un bicho que siempre me hace ilusión volver a ver:

Foto de Vero
 El fumarel cariblanco Chlidonias hybrida. Otro visitante estival, como la canastera: un pequeño charrán de interior que cría en nidos flotantes y que se alimenta sobre todo de insectos y pequeñas criaturas acuáticas, capturadas en medio de vuelos de lo más ágil, que no impidieron sin embargo que Vero pudiese ficharlos con bastante solvencia.

 Mis fotos no se le podían comparar, la verdad. Os pongo en cambio este carricero común Acrocephalus scirpaceus, que se movía mucho menos mientras contribuía a ponerle música de fondo a nuestra jornada.

 En esa misma zona, alguien tuvo la buena idea de llenar de cajas nido una nave ganadera abandonada, y entre las muchas parejas de grajilla, paloma y estornino negro, aparecían algunos bichos mucho más llamativos, como algunos cernícalos...

 ... o una pareja de preciosas caracas europeas Coracias garrulus, un bicho que hacía mucho que no venía, y menos tan a gusto.

 No lejos de allí un macho de abubilla común Upupa epops, que tal vez tuviese el nido en la misma construcción, repetía con regularidad su monótono y onomatopéyico canto desde lo alto de una peña.


 Después de comer y de entretenernos bastante con el café, echamos lo que quedaba de tarde en las dos lagunas "típicas" de Alcázar: primero en la de La Veguilla, de agua dulce de depuradora, y después en la contigua del Camino de Villafranca, de agua salada.

Paterío variado, flamencos, gaviotas... un poco lo de siempre, y bienvenido sea. Enseño solo un macho de malvasía cabeciblanca Oxyura leucocephala, para que le echéis un ojo a su bulboso pico azul, un color que desde luego no es el más habitual entre las aves...

 Si bien la laguna del Camino estaba yerma, como de costumbre, con grupos de tarros blancos y de pagazas piquinegras descansando en sus orillas, un pequeño arroyo que desemboca en ella, y que en invierno (cuando más vamos) suele verse pelado, era ahora una pradera verde de juncos de identidad para mí desconocida, entre los que se movía pausadamente, supongo que a la caza del cangrejo, la protagonista (con permiso de la carraca) de la mejor observación del día:

 Una despampanante garcilla cangrejera Ardeola ralloides, el emblema de la SEO en carne y pluma; de nuevo otra especie que tardé en tacharme y que he visto (hasta el sábado pasado) bastante poco, y mal. Compensado queda con creces.

 Y un poco por la tontería de sumar bichos a la lista a ultimísima hora (los cernícalos primilla Falco naumanni de la iglesia del pueblo; perdón por la mala foto, que mala era ya la luz), un poco por rememorar felices días ya lejanos de feliz pajareo, paramos ya anocheciendo a cenar en Tembleque las sobras que nos quedaban de la comida, sentados en un banco. Ya veis que viajamos sin reparar en gastos, nosotros...

Si finalmente esta ha sido mi última salida de campo antes de Sudáfrica, la doy por bien empleada, con buenos bichos y mejor compañía. Mil gracias :-)