jueves, 25 de agosto de 2016

Itinerancias

Típicamente, cuando el tren entre Orense y Madrid pasa por la zona de la Sierra de la Culebra, se pierde la cobertura móvil española en favor de la portuguesa: empiezan a llegar SMS indicando las nuevas condiciones de uso, y uno tiene que tener cuidado si anda con los datos móviles activados... o bueno, es algo que me pasaba cuando usaba R; ayer, con la tarjeta prepago de Movistar que uso cuando vuelvo del destierro, el móvil se ha portado bien.
Se van terminando las vacaciones, y tocó ayer pasear por Madrid oliendo a tren, disfrutando del sol brillante y del parloteo de las cotorras. Vi a Joaquín, y a nadie más, pues inexplicablemente la gente no parece tener ganas de quedarse aquí en verano...

¡Qué bien se está en Madrid, aunque a tres o a 35º!
Y hoy, de viaje otra vez, de vuelta a Francia. Pero al menos una vuelta pausada, por etapas y en buena compañía: como otrora yo en Lund y Edimburgo, Álex y Andrea comienzan en septiembre a disfrutar de sus primeras estancias predoctorales, el uno en Lovaina, la otra en Berlín. Y ya que tienen coche y ganas, pues en coche suben; y yo de paquete, me quedaré el lunes en París y de allí a Dijon. De vuelta a casa y a vosotros. ¡Hasta entonces!

miércoles, 24 de agosto de 2016

Pirómanos y presidiarios

 Frente al club náutico de Aguete, la marea en desbandada va descubriendo cada vez más bolos graníticos, que cambian la cobertura de guano y salitre de fuera del agua por otra de balanos, mejillones más abajo, y algas más abajo aún.

 La bajamar es como una sirena que anuncia que la mesa está puesta, y los cangrejos salen por decenas de sus refugios a dar buena cuenta de lo que sea que el mar se haya dejado atrás.

 Aunque hay otras especies más pequeñas, en los roquedos litorales gallegos los queimacasas, los cangrejos corredores Pachygrapsus marmoratus, son la especie dominante. Al menos en las zonas al abrigo de los niños de interior ociosos.

 ¡Ándate con ojo, pequeñajo, que ese abusón te esta mirando demasiado y ya sabes que el bullying entre los tuyos suele acabar con uno de los dos en la tripa del otro!

 Los brillos del sol en la superficie hacen extraños en la foto, y no se aprecia bien lo transparente que llegaba a estar el agua, cosa rara en la ría, permitiendo ver el fondo como si de un acuario se tratase.

 Y de repente, entre los corrientes sargo, múgiles y lubinas, apareció la estrella del verano, el bicho que más ilusión me ha hecho ver en todo lo que llevamos de vacaciones: ¡un reo! El reo, o trucha marina Samo trutta trutta, es una variedad de la trucha de río, la "normal", que se comporta como un salmón: vive de forma habitual en el mar, donde la abundancia de alimento le permite crecer bastante más que a sus primas fluviales, y los ejemplares adultos remontan los ríos para reproducirse. Aparentemente hay zonas donde reos y truchas, aunque frezan en las mismas áreas, no se cruzan; mientras que en otras sí lo hacen, y el rasgo de ser fluvial o anádromo se manifiesta como si fuese un simple morfo... temas para investigar. En cualquier caso, y pese a la imaginación que hay que echarle a la foto, me gustó mucho toparme con este animalillo: los peces no tienen tanta "personalidad" como para írselos tachando por ahí, pero la cosa cambia con taxones como éste, cuya curiosa biología hace que a uno "le suenen" de antemano.

Y sobre una roca, tan pancha, una gaviota cabecinegra Larus melanocephalus (ya bastante poco cabecinegra); una de varias que andaban por la ría adelante: ¡curioso concepto, ese de bajar a "invernar" en agosto ya! Concepto que suscribo totalmente...

martes, 23 de agosto de 2016

Cuatro cruces

Cuatro veces crucé ayer el Ulla, yendo en tren de Orense a Pontevedra y vuelta, vía Santiago; que aunque suene a rodeo fastidioso se hace en realidad muy deprisa. Cuatro veces, y tras el segundo cruce, oí decir a los que iban sentados detrás de mí "eso debía de ser el Miño"... en fin, tampoco se acaba el mundo por eso. En caso de duda, preguntad por la identidad de valles, ríos y demás accidentes geográficos a las golondrinas dáuricas, que deben de haber firmado contrato de exclusividad con ADIF para poder instalar un nido en cada nuevo viaducto...
Cuatro veces crucé el Ulla, y entre las dos primeras y las dos últimas hubo algo de paya, algo de bicheo, algo de mariscada... y en general mucho de pasarlo bien (salvo mi espalda... es lo que tiene exponerse al sol un único día al año). Ya cuando baje las fotos os doy más detalles, que ¡hasta me tache un pez!

¡Cambia a un móvil mejor, Raúl!

lunes, 22 de agosto de 2016

Volviendo poco a poco

Ahora que ya ha finalizado mi breve retiro informático en la aldea, habrá que ir retomando el blog poco a poco, sin atragantarse tampoco. Pero como he estado muy vago para sacar fotos en Vilar de Barrio... o "muy vago", a secas, y no tengo gran cosa que contar; a la espera de ver si mientras visite hoy a Raúl en Marín sucede algo interesante, os dejo con una de las pequeñas joyas que nos regala de vez en cuando la TVG. A ver si pilláis la sutil referencia cinematográfica...

martes, 16 de agosto de 2016

Ecuador a la vista

Forcé un poco ayer al hablar de la mitad de mi estancia postdoctoral, por no perder la gracia del día 15 (que es, sí, el que llegué a Borgoña); pero como en realidad empecé a trabajar oficialmente el 1 de marzo, el ecuador verdadero será dentro de unos días. Pero no esperéis que lo recuerde de nuevo aquí: tras este fin de semana de puente en Orense, con los cuatro hermanos juntos, viendo a las gaviotas de que os hablaba anteayer acosar con prudencia a las águilas calzadas que de vez en cuando vuelan bajo por el barrio; nos vamos mi madre y yo a pasar lo que queda de semana a la aldea, lejos de Internet. Echo pues la persiana por unos días: sed buenos, y hasta que volvamos a vernos.

lunes, 15 de agosto de 2016

Aniversario mostacero (VI)

Me pilla la mitad de la postdoc, no en Dijon, pero sí lejos de Madrid. Bajaré en pocos días, pero que con no ser tantos, se hacen a veces muy largos, en esta esquina peninsular, en este mes de agosto en que nunca pasa nada. Nada salvo que, el aniversario del día en que Islero decidió que era él el que ponía las reglas del juego, nació vuestro escritor favorito...

domingo, 14 de agosto de 2016

Si tiene cuerpo de charrán, pico de charrán, pinta de charrán...

... pues será un charrán, ¿no? Tal vez estéis esperando que os hable ahora de cosas que no son lo que parecen, como a veces hago, pero no: hoy toca hablar de cosas que son lo que aparentan ser, a pesar de que inexplicablemente la gente se empeñase en pensar otras cosas...

Paseando ayer por Orense, escuchando piar en algunos tejados a los pollos ya grandes de gaviota patiamarilla llamando a sus padres (llevan algunos años las gaviotas criando en la ciudad), escuchándolas ahora mismo volar sobre el patio de luces, y a mi madre quejarse entre dientes de que "ya andan ésas por ahí... ya parece esto un puerto de mar"; me di cuenta otra vez de lo que las echo en falta en Dijon, a las pobres, que no tienen un río cerca donde remojarse. Y enlazo esta introducción ya con el tema de la entrada: desde hace varios años (ya sea porque realmente llegaron hace unos años, ya porque hay más pajareros con mejor material e información) vienen registrándose en Europa una serie de charranes con toda la pinta de ser charranes elegantes Thalasseus elegans, una especie bastante similar a nuestro charrán patinegro, del que se distingue a simple vista por el pico (y otros detalles menos evidentes). Estos animales aparecían de hecho mezclados con los patinegros, criando en sus colonias, ya en parejas mixtas, ya puras. Algunos de estos bichos fueron capturados y anillados con anillas de colores, lo que permitió comprobar que los mismos ejemplares aparecían según los años en colonias de patinegros de España o Francia. Eran bichos que reunían todas y cada una de las características con que las guías describen al charrán elegante, pero que... como esta especie sólo cría en las costas de California y Baja California, pues los distintos comités de rarezas se resistían a aceptar como tales. Comprensibles las reservas, supongo; pero es un hecho también que hay otras muchas especies "exclusivas" del Pacífico que se han registrado en el Atlántico. Sea como fuere, por toda Europa nadie se atrevía a dar por válidas estas citas, alegando que tal vez fuesen híbridos de charrán patinegro con alguna otra especie, y en España por ejemplo se iban apuntando como "charrán de <<pico naranja>>". Hasta que por fin un trabajo genético de lo más completo ha venido a demostrar lo evidente: que los charranes que tenían toda la pinta de ser charranes elegantes... eran charranes elegantes. La noticia en español, aquí; y mucho mejor documentada, aquí.

Y de regalo, otra noticia sobre el hallazgo por vez primera de, no parejas aisladas como en años anteriores, sino una colonia de rabijuncos, otras aves marina de lo más resultón, en Fuerteventura.